These broken hands of mine

viernes, 28 de octubre de 2011

Hola, ¿Cómo estás?

- Hola, ¿cómo estás?
- Hola, ¿te conozco?
- Hola, ¿cómo estás?
- ¿Hola…? Disculpa, ¿te puedo ayudar en algo?
- Hola, ¿Cómo estás?
- (Mirando desconcertada hacia todos lados) Disculpa, ¿esto es una especie de broma? ¿uno de mis amigos te mandó?
- Hola, ¿cómo estás?
- Mira, ¿sabes qué? Si alguien te mandó, puedes decirle que no es gracioso. Estoy hace dos horas en este banco, nadie atiende, así que si esto es una broma, por favor déjame tranquila.
- Hola, ¿cómo estás?
- (Mira al tipo impresionada, y hace el ademán de retirarse de la fila) Disculpa, ah.
- (Tomándola del brazo) Hola, ¿cómo estás?
- Mira, no quiero ser pesada, ni mucho menos hiriente, pero, ¿tienes algún problema?
- Hola, ¿cómo estás?
- Ay, ¿qué quieres? ¿Quieres plata, quieres algo? Si quieres te puedo ayudar en lo que necesites, de verdad, pero soy una ejecutiva ocupada, no tengo tiempo para estas cosas, no tengo tiempo ni siquiera para fijarme en alguien y tener algo, ¿me entiendes? Entonces, las cosas funcionan así, por lo menos para mi: tú me dices en qué puedo ayudarte, yo te ayudo, y me dejas en paz, ¿te parece?
- Hola, ¿cómo estás?
- No le entiendo. De verdad que no le entiendo. ¿Es sordomudo usted, tiene algún síndrome de algo? Yo creo que debería buscar ayuda, usted necesita ayuda.
- Hola, ¿cómo estás?
- Ah no, sabes qué voy a llamar al guardia, porque me estás desesperando. –Volviéndose de cara hacia el guardia: ¡Disculpe! ¡Disculpe, me puede ayuda!
-(Poniendo sus manos sobre sus hombros y mirándola con tranquilidad) Hola, ¿cómo estás?
- (Perdiendo totalmente la paciencia) Okey, a ver. ¡¿Qué quieres que te responda?! ¿Quieres que te diga ‘Hola, me llamo Paula, soy una ejecutiva que tiene 30 años y está soltera porque es tan ocupada y tan mal genio que nadie la quiere, así que no, no estoy bien, no estoy bien en lo absoluto porque además tengo miedo que me llegue la menopausia en cualquier minuto al paso que voy, o de quedarme solterona y sola porque ni mis sobrinos me quieren y ahora tengo que estarte soportando a ti en la fila del banco’, ¿¡eso quieres que te diga!?
- Hola, ¿cómo estás? Mi nombre es Pablo, soy un actor. Todos ellos son actores, allá hay cámaras, y esto ha sido una cámara indiscreta. Saldrás en televisión nacional, saluda a tus amigos en la cámara 1.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Casi, Casi, Hasta

Casi casi están a punto de rendirse, pero casi casi es casi un esfuerzo más que casi casi vale la pena. Cada respiro, cada agitación, casi casi ese estupor ajeno que se sube a sus cabezas y ese rojizo casi casi tierno que sube a sus caras casi casi humedecidas por el calor de sus mejillas casi encendidas por el calor casi sofocante. Y aunque querían detenerse y estaban cansados de seguir intentando, estaban casi seguros de que todavía había algo más por hacer, y decidieron seguir intentando, porque casi casi era hora de levantarse y ya no valía la pena volver a dormir: estaban casi a punto de terminar, casi sin mirar el tiempo que ha pasado desde que empezaron a intentar ese casi casi que les llevaría a lograr lo que tanto anhelaban: ver la sonrisa en la cara de su propio niño, un niño que casi casi sería suyo para siempre, porque sabían que en la tierra casi todos los hijos son prestados, porque una vez que se vuelven casi independientes, deciden no volver al hogar y las calles y los ojos que casi casi los vieron crecer.

Casi valía la pena seguir intentando: incluso hasta se detuvieron a pensar si hasta sus padres sentirían la misma alegría que ellos casi ya estaban sintiendo. Hasta necesitaban un descanso, porque tanta agitación hasta les estaba pasando la cuenta y estaban casi sin aire, agitados por el esfuerzo que daban hasta no poder más. Casi era de día. El sol estaba casi arriba ya, alumbrando hasta las casas que se veían de lejos en la aldea, que estaban hasta arriba cubiertas de nieve. Era la época del año donde casi no había naturaleza verde, porque hasta las copas de los árboles estaban vestidos del blanco casi cegador de la nieve de invierno. Era casi lindo, pero hasta el ciego más frío era capaz de ver esa nieve que reflejaba el sol con tanta fuerza, que se convertía rápidamente en un blanco casi luminoso.

Y ahí estaban ellos, casi hasta quedándose dormidos sobre sus propios cuerpos, porque casi ya no les quedaban las energías, esas que casi ya no se ven hoy en día, porque hasta ellos sabían que casi todos en el planeta ocupan hasta sus últimas reservas de energía haciendo lo que tienen que hacer en el día. Pero ahí estaban ellos, casi agotados, casi rindiéndose, agitados, con la respiración funcionando a mil por hora, con el calor de sus cuerpos casi bordeando su límite humano. Pero incluso hasta esa hora se mantenían el uno al otro, porque lograr lo que querían en ese niño, era un trabajo de dos, que sólo ellos podían hacer.

Casi ya con el sol mandando hasta sus rayos de sol más disimulados, ella le dice a él que casi está listo. Él parte hasta el baño, se moja un poco la cara, se quita los guantes casi inútiles a estas horas de la mañana, y nota que su traje está cubierto por la pintura roja con que ha estado toda la noche trabajando.

Hasta el comedor de la casa regresa de vuelta del baño, para ver, tras la chimenea cargada casi hasta arriba de leña, haciendo del invierno casi un verano,  la dotación casi completa de camiones y muñequitas de felpa que llegarán a todos los niños de la aldea esta navidad. Porque ambos sabían que nadie se ocupaba ya de la navidad de los más pequeños, y casi hasta ellos se habían dado por vencidos, si no hubieran sabido lo que eran capaces de hacer en una sola noche.

jueves, 18 de agosto de 2011

19


Video
Audio

Hola, no hay lead aquí.
P.G. – Imágenes Archivo, Polonia Siglo XX


P.M. – Animación “Cyranide and Happines” de un bebé naciendo.

P.G. – Animación papá tomando al bebé y llevándolo al registro civil.

P.D. – Animación nombre cambiado en un papel.
P.P. – Animación papá con cara de horror por haber inscrito mal a su hijo.

P.M. – Entrevista mamá.





P.M. – Entrevista papá.






P.G. – Fotos bautismo.

P.G. – Captura mapa en Google Maps con la ubicación del pueblo – Zoom In.

P.G. – Frontis casa.
P.M. – Animación niños encerrados en la casa, viendo a los otros jugar afuera.




P.M. – Entrevista mamá.






P.M. – Entrevista papá.








P.G. – Animación, niño sale de la casa y cae en el colegio.


P.M. – Entrevista profesora.






P.M. – Entrevista educadora.







P.M. – Entrevista papá




P.D. – Animación libreta de notas con muchas notas rojas.
P.G. – Animación compañeros riéndose de él.




P.M. – Entrevista compañero de curso.







P.M. – Animación hojas del libro pasando con anotaciones y anotaciones.


P.D. – Fotos Alexis en actividades de Centro de Alumnos y concursos.





















P.M. – Entrevista abuela.




P.M. – Entrevista mamá.




P.M. – Entrevista Abuela


P.M. – Entrevista papá.





P.M. – Fotos cuarto medio.



P.G. – Fotos Alexis en el edificio.

P.D. – Animación Alexis subiendo a un bus de transantiago,y llegando a la U.



P.M. – Entrevista Alexis.




P.D. – Fotos Alexis Bebé.
P.D. – Fotos Alexis cumpleaños de niño.
P.D. – Foto Alexis en Licentiatura de cuarto medio.

P.D. – Foto Alexis con sus amigos de la Universidad.
Inicio Canción: “Make a noise”, Katie Herzig

El 18 de mayo de 1920, nació el
papa Juan Pablo II.  Setenta años
 más tarde, lejos del vaticano,
Roma y Europa en general, na-
ció en el hospital de Linares
una bola blanca de poco pelo
 y pocos ojos que tenía que lla-
marse Rodrigo Alexis,  pero
su papá se confundió y le pu-
so al revés.

Cuña (Mamá):
“Ese día lo quise matar. Empe-
zamos mal, le íbamos a poner
un nombre y Rodrigo va y lo
cambia.”

Cuña (Papá):
“Le íbamos a poner Rodrigo por
 mi nombre –yo me llamo Rodrigo-. 
Y Alexis por un hermano que tu-
ve yo que murió cuando tenía
5 años”.

Lo bautizaron en una iglesia
evangélica, y la familia se fue
 a vivir a un pequeño pueblo
alejado de la ciudad, cuando
la madre se hizo cargo de una
Posta de Salud rural. El puebli-
to se llamaba Palmilla, y la ma-
má lleva trabajando ahí veinte
 años, pero nunca dejó que
sus hijos salieran a jugar con
 los otros niños:

Cuña 3 (Mamá):
“Un día a Alexis le quisieron
 robar la bicicleta. Desde ahí
 que no dejamos que nunca
jamás se juntara con esos de-
lincuentes juveniles”

Cuña (Papá):
“Sii, esa vez me trataron tan
 mal a mi hijo, y nosotros tanto
que lo cuidábamos… (comienza a llorar y no puede seguir hablando)”


Inicio Canción: “Early christmas present”, Kate Nash

Siendo tímido y sobreprote-
gido por sus padres, Alexis lle-
ga al colegio:

Cuña 4 (Profesora de básica):
“Era un ejemplo a seguir. En
primero básico lo senté atrás
con todos los desordenados
para que los ayudara, y un día
 le pegó a una compañera”.

Cuña 5 (Asistente de profesora de básica):
“Era bastante… como decirlo…
especial… un día le rompió el
 sacapuntas a una compañera,
 y se lo pegó con stick fix y todos
creyeron que se había soluciona-
do el problema”.

Cuña (Papá):
“Sí, mi hijo tuvo problemas pe-
ro… (sigue llorando y todavía no puede seguir hablando)”

Siempre tuvo problemas de con-
ducta, bajas notas, déficit aten-
cional y problemas con sus com-
pañeros, hasta que en octavo
básico no pudo más contra le
bullying y decidió unírsele:

Cuña 6 (Compañero de curso)
“Como yo era flaco, alto, y usá-
bamos cotona, él pasaba y grita-
ba que habían puesto un pilar
al medio del pasillo, porque los
 pilares del edificio eran del mis-
mo color de la cotona.”

Con hojas de anotaciones y ami-
gos que no ayudaban mucho a
su mal comportamiento, en la
Media todo fue exactamente i-
gual. Pero con breves diferen-
cias: esta vez era un activo par-
ticipante de las actividades ex
tra curriculares del colegio. En
 2008, con un equipo expositor
 de un ensayo llegó a la final
nacional del concurso de histo-
ria de Chile “El ejército de los
Chilenos” organizado por el
Mineduc  el Ejército de Chile,
y el 2009 participó de los de-
bates nacionales de Inglés,
organizados por el Ministerio.
 Paralelo a eso, cantaba en
el coro religioso de la iglesia,
y estuvo en Centro de Alumnos
 los 4 años de enseñanza media.
 Actualmente Alexis es agnós-
tico, y no está de acuerdo con
 las manifestaciones estudianti-
les, aunque sí con el movimien-
to y su ideología:

Cuña 7: (Abuela)
Ay sí, yo siempre dije que él
 iba a ser curita, y todavía tene-
mos una luz de esperanza.

Cuña 8 (Mamá):
“¡¿Mi hijo agnóstico?! No,
eso no puede ser…”

Cuña (Abuela):
¡¿Agnóstico?! No creo, si yo
sé que él va a ser curita.

Cuña (Papá):
No, si él es bueno… (sigue llorando y no puede hablar).

Inicio Canción “These Broken Hands Of Mine”

En cuarto medio decidió estu-
diar periodismo en la Universi-
dad Diego Portales, y llegar a
vivir con un hermano de su pa
pá, que tenía departamento
en Lo Barnechea, y es allí don-
de vive. Todos los días viaja
una hora y media desde el de-
partamento hasta la universidad.

Cuña (Alexis):
“Estoy haciendo lo que quiero,
en la ciudad que quiero. Vale la
pena, aunque tenga que llegar tar-
de a todos lados”.

No sabe si quiere ser periodista,
 no sabe si creer en Dios. Sólo sabe
que tiene que seguir adelante, y
tratar de hacer las cosas lo mejor
posible.

martes, 16 de agosto de 2011

No le preocupa no despertar

El perro se lame las heridas, se las limpia como puede y no porque sepa que ahí tiene una herida, sino porque le duele, y no hay otra forma de detener ese dolor. Lo hace por instinto, ni siquiera está consciente de lo que hace, pero lo hace.

No construye muros a su alrededor para protegerse de los daños que vienen, porque no sabe si vienen más daños, pero ya está condicionado, y sabe de lo que tiene que alejarse. Es raro ver perros que no lo hagan, pero él si lo hace, y cada vez que ve eso que le hizo daño alguna vez, decide alejarse, o a lo más tener extrema precaución. Pero ahora se lame las heridas, las limpia y las cuida, y luego devuelve la mirada hacia la vereda de enfrente donde pasan las personas, con prisa hacia su destino. Y los mira pasar de un lado a otro, hasta que otra herida empieza a doler, y ahí va otra vez a lamerse, porque ni siquiera puede moverse.

Está en un callejón sin salida. Es decir hay una salida, pero prefiere quedarse ahí, porque se siente más cómodo. Está en un pedazo de cartón bastante blando y acogedor, y tiene un pedazo de saco de algo, donde se acurruca por las noches cuando tiene frío. Y si hace más frío aún, tiene una táctica que nunca le falla: cierra los ojos muy fuerte, respira profundamente, y va directo a los días de su niñez perruna, cuando era todavía un cachorro mimado por su perra madre, y sólo vivía debajo de ese pelaje tan cómodo e infinito, porque podía pasarse horas indagando en él y no se acababa nunca; era como dar la vuelta eterna al mundo.

Así recuerda olores, amor, maullidos, y la respiración juega un rol importante, porque termina quedándose dormido. No le preocupa despertarse al otro día: está en un callejón sin salida, y lo único que tiene son el cartón, el saco, y unas cuantas heridas que cuidar.

Respira, se queda dormido, y no le preocupa no despertar.


martes, 12 de julio de 2011

Life In Letters

Aunque me duela aceptarlo, eres una de las partes que más quiero en mi vida. Y aunque no sé cuál es el final de todo esto (porque aunque yo quiera un final feliz, esto es una decisión conjunta), tengo la necesidad de contarte lo que he aprendido en este corto tiempo, y que espero me dejes poner en práctica igual que muchas otras cosas más que tengo planeadas.

- Confiar más en ti es algo que jamás me he propuesto. Pero confiar ciegamente en ti, y no dejar espacio a dudas ya no es una propuesta sino una meta.

- No publicar cosas en redes sociales de las que después me puedo arrepentir.

- Aceptarte y quererte tal como eres, no como lo que espero llegues a ser estando conmigo. Sino, ¿para qué estar contigo si no me gusta como eres? Y la verdad, es que todo tú me gusta mucho, y de eso estoy enamorado.

- Comprenderte más y ponerme en tu lugar, porque nunca he estado consciente de que en verdad jamás he hecho esto.

5 Vocales, 4 moralejas.
Hay que seguir aprendiendo, siempre se puede aprender algo nuevo.

"A is the almonds and B makes it better. C is creating your life in letters". (Lucy Schwartz)

miércoles, 29 de junio de 2011

El fuego de la salamandra

Los sillones de mimbre alrededor de la salamandra encendida, chillaban cada vez que alguien se sentaba o se ponía de pie, y a medida que le iban echando más leña al fuego, y se calentaban aún más los palos tallados, iban chillando cada vez más. Era una pieza larga que hacía de cocina, comedor y living, con el suelo de cerámica rojiza y una mesa donde fácilmente cabían cuatro personas y habían tres tazas de te a medio tomar, con la panera en el centro, el frasco del café y el tarro del azúcar. Entonces ella se paraba, se sentaba, se acomodaba, se volvía a parar, le daba un sorbo al te y seguía riendo con el primo y la tía. La tía estaba siempre ahí para ella, y ahora se calentaba al lado de la estufa. El primo venía de vez en cuando, pero la última vez que lo vio fue a fines de febrero, para una once familiar bajo el parrón que tenían en el patio. La tele estaba encendida, las luces alumbraban la cocina-comedor-living y de repente ella miraba hacia afuera por la ventana que estaba sobre la estufa, esa que daba directamente a la casa de su amor de la infancia. Y cuando la tía la ve mirando por la ventana, le pregunta si lo irá a ver, y ella cruza los brazos: no, porque él fue el que cambió después que ganó dinero con su trabajo, y se convirtió en un arribista. La tía gira la cabeza y mira por la ventana hacia la nada: tiene razón. El primo se echa hacia atrás en el asiento de mimbre y se pone una mano en el mentón para hacer una pregunta: desde cuándo que no habla con él. Ella levanta los pies, los pone sobre el sillón de mimbre y se sienta sobre sus piernas: la noche anterior estuvo en el hospital, y ahora no la ha llamado en todo el día. Apoya las manos en los brazos del sillón: está enojada porque cada vez que él hace algo por ella, se lo saca en cara; saca las manos de los brazos del sillón y se las pasa por el pelo: llevan un año y meses pololeando y el último tiempo ha sido un infierno. Saca las manos de su pelo y se las lleva a la cara: hace rato que quiere terminar con esto.
El primo apoya las manos sobre los brazos del sillón: pide disculpas por opinar sin haber estado ahí todo el proceso. Frunce un poco el ceño, toma aire: pregunta si puede ser honesto. Ella se acomoda las manos en el vientre y sonríe: responde que por favor sea honesto. Él cruza la pierna derecha sobre la izquierda y alza una mano: le dice que en las cosas del amor, lo que no le hace bien, entonces la destruye. Se levanta un poco, se acomoda en el asiento, rechina el mimbre: si esto le está haciendo mal, entonces no hay razones para que se siga auto destruyendo. Ella mira de nuevo a través de la ventana, cruza los brazos, pierde la mirada: tiene razón, esto le está afectando mucho más de lo que esperaba. Hace un movimiento rápido, algo la altera, lleva su mano hasta el bolsillo: vibra su celular. Pone el aparato a la altura de sus ojos, lo mira y sonríe maliciosamente: es un mensaje de él. Gira la cabeza, mira a la tía y ésta le devuelve la mirada: ambas sabían que tarde o temprano el individuo se dignaría a aparecer. El primo se cruza de brazos, le devuelve una sonrisa y se acomoda en el asiento para poder captar mejor el calor de la salamandra: como le gustaría poder estar más cerca de la prima.

ABeCeDario

Le dijeron que escribiera, como en el colegio, lo que había aprendido en todo un semestre. Y como en el colegio lo que más recuerda haber aprendido eran las letras, pensó en cómo hacer para explicarlo de manera creativa, y recordó cuando pasaba adelante y recitaba el abecedario. Pero ahora no podían ser letras porque es un estudiante universitario, aunque lo imaginó en su mente y quedaría algo como que las tres primeras letras, A,B, y C, serían algo así como primero no hacer introducciones largas e inconclusas que no le gustan a nadie. D, E, y F es algo así como todo el proceso de aprender a describir una escena para partir un reportaje: el cuadro inicial, las descripciones del lugar, lo que hay alrededor y cómo situar la historia en un contexto determinado para partir.  G, H, I, J y K es las voces dentro de un texto: todos los personajes, que pueden ser muchos, tienen una propia voz que cuenta una historia, y muchas veces no es necesario que quien escriba ponga su voz, sino que los mismos personajes pueden contar lo que quieren contar.
L, M, N y Ñ es tener siempre presente que un texto se escribe en tercera persona, porque la primera persona es fea y suena mal (no es que lo hayan enseñado así, pero él lo aprendió así); O, P, y Q es la cacofonía: leer bien el texto antes de terminarlo para cuidar que lo que se escribió no suene repetitivo o mal. R y S es usar sinónimos para no repetir siempre las mismas palabras y no contribuir a la cacofonía, T, U y V es aprender a crear títulos creativos y que enganchen a quien va a leer el texto, porque de lo contario nadie se animará a leer lo que se acaba de escribir.
Y finalmente, las olvidadas y no por eso menos importantes: W, X, Y y Z, que son cuidar muy bien la redacción, y leer ochenta veces lo que se escribió para detectar errores.
Cuando lo tuvo listo pensó en imprimirlo, decorarlo y pegarlo en la pieza para nunca más olvidarlo. Pero después se le olvidó imprimirlo, y olvidó incluso que había escrito todo esto.